¿Cómo se forja un maltratador?

¿Como se forja un maltratador?

X nació con normalidad. Todo fueron alegrías al recibirlo. Se le otorgó un nombre y toda una serie de adjetivos. X era grande, fuerte, simpático, un campeón!.

Toda la familia y amigos fue viéndolo crecer y para cada cumpleaños lo agasajaban con regalos que le encantaban: dinosaurios, transformers, consolas con juegos de matar dragones y salvar princesas, balones de fútbol, herramientas. X tenia cada vez más claro que era fuerte, un machote e incluso se le había dicho que si le pegaban en la escuela devolviera los golpes. A X le encantaban las películas. En la mayoría de ellas podía referenciarse pues habían muchos personajes que vestían como él y eran machotes como él. Podían salvar a  “ las otras”, les daban instrucciones y eran admirados.

X poco a poco fue creciendo y llegó al Instituto. Cada día hacía el recorrido de casa al centro educativo y volver e iba fijándose en los carteles publicitarios de las calles que le parecían de lo más normal pues en la televisión salía lo mismo: mujeres casi desnudas con gestos que invitaban a poseerlas sin pedir permiso, pues se lo estaban buscando. A X le gustaba mucho la música y caminaba por la calle con sus auriculares del todo modernísimos. En su lista de reproducción había un poco de todo, rap, pop, rock’n’roll… “ ella pide más, ella pide más. Te lo voy a dar”…canturreaba siguiendo la canción que tenía un ritmo tan pegadizo que muchas veces la cantaban y bailaban en casa con su familia. X era un chico normal. De vez en cuando iba al cine con sus amigos y disfrutaban de películas en las que aparecían hombres muy machotes como él y  mujeres guapísimas y que tenían la costumbre de hacer siempre lo que decía el chico por que si no moría.

X se enamoró y como no sabía como iba el tema miró revistas, leyó libros románticos ( a escondidas, por supuesto) y se fijó en su padre y su madre. Sacó las conclusiones y entendió que él tenia que dar un beso a su amada sin preguntar, que tenía que saber con quien estaba en cada momento y que los celos que sentía cuando ella no estaba cerca era una prueba inconfundible del amor más puro. Así que, con estos conocimientos, X “ se hizo novio de M”: la besó y le dijo que el próximo domingo irían al cine.

X se fue haciendo mayor y pasaron diversas M por su vida, como era normal, pero siempre tubo la precaución de que la nueva M escogida no hubiera tenido muchos X por que eso estaba mal. Había oído muchas veces que si M tenía diversos X era una “ puta”.

Y llegó M, la gran M. Él hubiera dado su vida por ella. No había nada más en el universo que M y se sintió de lo más feliz, realizado. La cuidaría para siempre. Resultó que M tenía amigas y una vida sin él. X no podía entender este hecho pues no aparecía en ninguna de sus informaciones anteriores: en las películas, en los libros, en su familia, en las canciones, en la publicidad…M, definitivamente no era normal, pero él la salvaría. X fue diciéndole a M qué cosas eran las normales y cual era el orden exacto para que todo funcionara normalmente. M dejó a sus amigas, dejó de ir a los sitios sola. X iba explicándole y, sobretodo, diciéndole que era imposible que alguien la amara más que él. Lo tenía claro, M era la mujer de su vida y sin ella no valía nada.

X y M se fueron a vivir juntos. Todo el mundo estaba muy feliz pues eran la pareja perfecta: siempre juntos, tan pendientes el uno de la otra, tan servicial ella y tan atento él…que maravilla.

M dejó de trabajar pues la insistencia de X fue enorme. X necesitaba darle todo y que M fuera su princesa. Así que X se iba cada día al trabajo y M inventaba una vida nueva. Y llegó el primer Z y luego la segunda Q. Todo era perfecto. X era feliz a pesar de que continuamente le tenía que recordar a M el orden de las cosas, cómo funcionaba el mundo. M parecía cansada… qué tontería, ya le gustaría a él quedarse en casa todo el día y ocuparse de sus hijos…pero no podía. Tenía que ir a trabajar y después compartir con el resto de machotes de la manada por que el orden de las cosas era muy claro, y cuando llegaba a casa lo que quería era tranquilidad para reponer las fuerzas para el día siguiente. M parecía no entender así que de vez en cuando  X le recordaba lo estúpida que era por que no entendía lo que parecía tan obvio. Empezaron a discutir a menudo. Encima M había conocido un grupo de madres en el colegio de las criaturas y desde entonces estaba muy rara…seguro que algo pasaba. Se vestía de una forma más elegante e incluso se pintaba los labios. X le decía lo que hay que decir: que esa no era manera, que su obligación era estar con él cuando llegaba del trabajo pues eso era quererse. M parecía no entender así que X se enfadaba y a gritos le recordaba el orden de las cosas. ¿ Es que acaso M no miraba películas, oía canciones y veía publicidad o hablaba con su familia para que le explicaran como funciona todo de manera perfecta? ¿ ES que acaso no se daba cuenta que sus celos eran de puro amor y que la necesitaba en su vida?

M quedaba con sus amigas y a veces llegaba más tarde. X se enfadaba y le gritaba. Acaso no se daba cuenta de que sus amigas se aprovechaban de ella, que se estaba comportando como una “ puta” y una tonta y que ese no era el orden de las cosas?

Un día X llegó a casa cansado y un tanto enfermo. M había salido con unas madres de la escuela según rezaba una nota que le dejó en la puerta de la nevera junto con las indicaciones para encontrar la cena. Z y Q se quedaban a dormir en casa de unas amistades. X sintió que el mundo se le venia abajo. Estaba solo, abandonado, perdido…esta situación nadie se la había explicado nunca. Sintió tanta rabia que recordó todos los transformers con los que había jugado en la infancia, y todos los vídeo juegos con los que había matado a miles de enemigos, y todos los madelman que había enviado a la guerra.. Entró en casa M y X le dio tal golpe que…..

¿Hace falta seguir con esta historia?

Os lanzo una pregunta: ¿en qué parte de la narración os han saltado las alarmas?

Os hago una propuesta: analicemos el texto en el próximo artículo y conozcamos cuál es nuestro nivel de tolerancia ante la violencia.

 

Salud y una realidad libre de violencia

Maite Ojer Blasi. Fotografia de Jaume Aragay