La solidaridad.

La solidaridad no es compasión ni pena ni prepotencia ni humildad.

La solidaridad no es una obligación ni una penitencia.

La solidaridad es un sentimiento que surge de lo desconocido, que no se ve, que no se oye ni se huele, pero es omnipresente.

No es un estado de ánimo ni una moda ni una tendencia.

No es un momento concreto ni una tradición milenaria ni una cuestión ética o moral.

La solidaridad se vive, se mira, se intuye, se sonríe, se muestra, con un movimiento, un gesto.

La solidaridad no tiene procedencia ni color ni bandera ni poder ni dinero ni ideas ni doctrinas. No se compra ni se vende, no se impone, no se obliga.

La solidaridad no posee ni pasado ni futuro ni espacio ni lugar.

La solidaridad está o no está.

Reflexión de Joan Antoni Pestaña

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